Acercándonos estrepitosamente a la recta final de esta experiencia, llega el momento de recopilar todo lo aprendido. Comencemos:
- Las primeras semanas estaban llenas de ilusión y desconcierto, de miedos, curiosidades y desubicación constante. Pero sobre todo, repletas de nuevos aprendizajes. Caída libre hacia la realidad educativa en los institutos españoles. (Maravilloso ruido y trajín de decenas de niños y niñas alborotados)
- Posteriormente, esas sensaciones se transforman en algo de conocimiento y confianza en la materia (nunca suficiente). Aprendiendo, casi sin darme cuenta, y de forma indirecta, infinidad de conceptos.
- En la tercera semana, me encontraba poniendo en práctica todo lo aprendido anteriormente, y abierta a nuevos conocimientos y experiencias. Saboreando enteramente la derrota y la gloria que ello supone. Solventando los pequeños problemas que surgían gracias a la maravillosa presencia de Inma, acompañándome durante todo este camino, agarrándome de la mano cuando me perdía, soltándome cuando quería ser libre y poniéndome los pies en el suelo cuando volaba demasiado alto.
La sentía, y la siento, como una madre. Con su continua compañía no sólo en las horas lectivas, sino también en su tiempo libre, dedicándome más del que yo misma creo que merezco: preparándome contenido extra, links, herramientas, documentos, actividades, etc.
Las horas pasan casi volando, atendiendo en sus clases, participando en ellas, escribiendo en mi pequeño diario (que siempre me acompaña), leyendo y escuchando, también, sus anécdotas docentes, y es emocionante. Y no puedo esperar a forjar las mías propias.
Aunque ya tengo una: estas prácticas, de las que estoy tremendamente agradecida de que ella forme parte esencial de este pequeño e intenso prólogo.
Dicho esto, me gustaría nombrar aspectos educativos más formales:
- Por un lado, me encuentro especialmente contenta por haber verificado que he conseguido llegar a ellos de una forma muy humana y cercana, que hayan podido confiar en mi a la vez que comprendían y disfrutaban de mis explicaciones en el aula.
- Por otro lado, he confirmado que tanto los alumnos como yo estamos de acuerdo en que debería ser un poco más dura con algunos alborotadores la clase. (Aparte de alzar más la voz)
¿Qué he aprendido de Inma?
- Llevar una mejor organización
- Preparar contenido extra ("por si acaso")
- Utilizar herramientas evaluativas (rúbricas)
- Tener un lenguaje más simple y directo para los alumnos
- Solventar pequeñas discusiones de clase
- Ser un "pelín" más estricta
- Lidiar con el alboroto
¿Qué creo que puede llevarse Inma de mí?
- Recordar sus comienzos como docente:
- Reforzar, de alguna forma, el amor por la profesión

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