Cada semana vamos afianzando el aprendizaje. Y cada semana es un continuo vivir en el vórtice. Entramos en harina. Y pese a eso, nos re - pensamos a cada instante.
Os cuento una anécdota: Improviso una actividad con los chavales de 2º, para rellenar la semana y media que nos queda antes de vacaciones y para que sirva de " descanso" del proyectillo de clase que nos llevamos entre manos. En las próximas semanas realizaremos un taller de cerámica y la idea es que esa actividad complementaria nos sirva para aprender; es por eso que planteo llevar a cabo una actividad sencilla que ayude a desarrollar la imaginación y luego realicemos un ejercicio de dibujo tipo cuaderno de campo. La propuesta es trabajar sobre las aves y la vegetación de la zona, y ,antes de nada, haremos unos bocetos libres, en los que la idea es representar la acción que realizará el animalillo con la planta: puede que se lance a una piscina que en vez de estar llena de bolas esté llena de plantas,o el ave puede estar sacando los pompones que sean plantas, o comerse un bocadillo del vegetal en cuestión. Prevalece el mezclar el animalillo con la vegetación sin que el dibujo sea importante,lo importante es el desarrollo de la idea. Resultado: se relajan y se centran en el proceso,y en que les salgan situaciones delirantes y divertidas, y surge la maravilla.
Más tarde, harán dibujos naturalistas del ave y la planta que les toque por sorteo. -Un sorteo algo dirigido para evitar posibles frustraciones, todo hay que decirlo.- En fin, no es que este planteamiento sea digno de Beuys,es una actividad simpática,y he logrado mi objetivo de que sigan trabajando,relajadamente, y aprendiendo, con una suerte de crecimiento orgánico,sin darse ni cuenta.
Cual es mi sorpresa cuando,mientras doy una vueltecilla de reconocimiento por la clase, descubro a Raquel dibujando un flamenco enloquecido. Su entusiasmo es tal que se ha unido a la clase (como alumna) porque la actividad le parece muy creativa y ha despertado su artista interior. -Mis ojos de par en par. A mí esta mujer no deja de dejarme con la mandíbula desencajada; Me sigue pareciendo mágica cada respuesta que da.-
Para mí es un "necesito una actividad para un par de semanas, busco objetivos a conseguir,de qué modo les puede motivar,se lo cuento de un modo desgarbado,relajado,como al desgaire, les hago un dibujillo en la pizarra como si se me hubiera ido a mí también la "olla",me aseguro de que lo entienden y los pongo a trabajar",y para ella es el descubrimiento de cómo encauzar un tiempo que podría ser baldío con una propuesta sencilla y motivadora,y -¿cómo decía la ley aquella?- propedéutica. -Mira que inventan "palabros"..-. Me miro también con sus ojos (ella toma nota mental y tiene un cuaderno que pronto será grande como un libro de Harry Potter) y me re - descubro con una extraña facilidad para inventar actividades;pero, claro,ya lo dice el refrán:La veteranía es un grado.-
Continúan los días con su sucesión de vídeos,repeticiones de tareas,explicaciones, recordatorios... Sus clases son más relajadas que días atrás, y observa las diferencias de comportamiento y rendimiento que hay entre un grupo y otro. En ese oasis de tranquilidad hasta aprovecho para terminar el stop motion con un par de chiquillos para que recuperen la evaluación y aún les da tiempo a seguir el ritmo de la actividad que les ha propuesto.
Por mi parte, ya no recuerdo ni cuándo me vacunaron, porque desde ese miércoles febril,evaluaciones mediante, el cansancio profundo hace ya mella y en mi interior todo se ha vuelto una cuenta atrás para llegar a las vacaciones...
Aún así, la semana prosigue en su habitual vorágine,incluida una salida a la costa,a la Ribera de la Algaida,dentro del Programa Aldea, y "ella" está tan ilusionada como la chavalería. Y eso no es decir poco, pues es la primera vez que los chavales tienen una actividad extraescolar este curso, en el que restricciones,mascarillas y gel hidroalcohólico son el campo semántico más utilizado; podéis imaginar su nerviosismo, y su increíble ilusión cuando están por medio del campo,triscando como cabrillas,y resbalan, y chillan,y hacen fotos (aprovechamos para crear actividades ) y alucinan cuando encuentran una procesionaria o un pequeño caracolillo,y corren como si les persiguiera una bestia abisal, y me sigue maravillando verlos tan vivos y apasionados. Y Raquel, exactamente igual,excepto que su paso es tranquilo y no grita. Muy al contrario,metaboliza lo que ve en silencio. Hablar,casi sólo con los niños. -Los ojos siempre de par en par.-
Nos paramos unos minutos a descansar y la descubro donde antaño estaba yo,completamente en medio de la chiquillería,en medio de la algarabía, en el ojo del huracán. Recuerdo que en mis primeros meses cuando empecé a trabajar,no entendía por qué en la cafetería atendían de manera diferenciada a alumnos y profesores,y pedía siempre el café en "el lado de los niños",para no marcar esa diferencia,que me parecía tan injusta. Ahora yo me aparto a un ladito para dejarles en la intimidad de sus conversaciones y descansar un poco de su energía desbordante,hablamos,intercambiamos impresiones,sigo cerca,cerquita,pero no en medio de ellos. Un " juntos,pero no revueltos". :) Me embarga la ternura al verla ahí,y al notar su pena al tener que irse antes porque le toca ir a vacunarse y debe marcharse un ratito antes de que todo termine.
Y al día siguiente,cuando se incorpora a clase con el Dibujo Artístico de Bachillerato, y vuelve la fiebre y debe irse a casa mareada y medio rota, y termino sola la mañana - la jodía' se me empieza a hacer no diré imprescindible, pero - sorpresivamente se me viene a la cabeza esa canción de Ismael Serrano
"Traes un corazón para cada hombre de hojalata
Ahora cambias mis razones y me vistes de domingo"
Y sé que ella es así,y algún día le pondrá corazones a hombres de hojalata y vestirá de domingo las clases con sus colores y sus ideas y su inexperiencia hasta que aprenda de sus errores,se queme y resurja de sus cenizas, como esa especie de ave Fénix que somos todos las personas que amamos la docencia. Y me desbordo,-mà non troppo-.Reconociéndome. Reconociéndonos. En esa emoción compartida que sí, que es un trabajo, pero no sólo. Y ya , vacaciones.
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