Llegados a este punto, es preciso fijar el foco. El centrar la mirada en aspectos más objetivos no resta emoción al proceso que estamos viviendo,sino que aporta nuevos y enriquecedores tonalidades de este interior con figuras que estamos dibujando.
Estos días llenos de actividad,como siempre,no nos impiden tratar de realizar una evaluación de lo aprendido,en fondo y forma, de manera que nos sirva para seguir creciendo. A ella,porque habrá de enfrentarse a mil vicisitudes en los años venideros y lo que aprenda ahora le ayudará a tener recursos y fijarse en aspectos que antes se le hubieran pasado desapercibidos , y a mí, que ya peino canas en esta profesión,me ayudará a poder mejorar mi práctica docente, a matizar, a observar y observarme, porque en esta profesión,como en la vida misma, siempre hay cabida para aprender,enmendar,revisar...
Por ello realizamos una evaluación de lo aprendido en estas semanas, en una doble vertiente:
- La actuación docente de la tutora profesional respecto a la alumna en Prácticas y viceversa -nos evaluamos mutuamente viendo pros y contras de las maneras de actuar en el aula. Nos basamos en esta rúbrica.
- La visión objetiva del alumnado respecto a la actuación en clase de las dos.-En este caso nos basamos en un cuestionario que recoge aspectos de la docencia de ambas profesoras.-
-Creo que no puedo evitar estar con Raquel como llueca con polluelo,pero hemos llegado en estas pocas semanas a compenetrarnos tan bien que los niños lo notan. No hay distinción a la hora de solventar dudas,"maestra",dicen, y acto seguido "¿prefieres que te resuelva la duda yo o ella?".
Por otra parte,al hacer las valoraciones, tenemos en cuenta que,dada la edad del alumnado -1º de E.S.O.-, el rigor al opinar quizás no sea lo más característico. (Por ejemplo, y a modo de curiosidad a Raquel le dicen que debe ser más rigurosa en el control del comportamiento, mientras que a mí me echan en cara que lo controle. Sin embargo,la valoración es bastante ajustada, fuera de algún comentario de la índole que reseñamos.
Curiosamente aún me siento algo inquieta cuando nos van a evaluar, supongo que,como sucede en todos los inicios de curso,aún hay mariposillas,miedos,la lógica inseguridad que nos da saber que nos equivocamos,y que,a pesar de eso,nos mostramos asequibles como para ser evaluadas. No olvidar estos momentos nos hace vulnerables,pero también nos ayudan a dilucidar fallos, a pulir asperezas,a matizar. A no ser un robot de organizar actividades y retomar los inicios,en cuanto a esa pureza de lo ignoto,al disfrute de cada trazo de los chiquillos, pero no es sólo eso. Es constatar que no podemos dejar de lado al estudiante que fuimos para llegar a ser el docente que queremos ser,.
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