No puedo evitar retrotraerme a ¿25 años atrás? (madre de Diossss,cuantísimo tiempo ha pasado...) y recordar la primera vez que me vi en su misma tesitura.
Eran los años del CAP,y mi tutor había cogido a 12 alumnos en prácticas,y parecía pretender no dar clase en un mes y pico. Cada uno de nosotros debía trabajar un aspecto del cómic. Yo era la última y cuando me tocó saltar al ruedo, los chavales ya llevaban 11 clases teóricas sobre líneas cinéticas, viñetas, cartelas,angulaciones y onomatopeyas... y tuve que re inventar el cómo hacerles llegar ese contenido porque a esas alturas ya casi lo aborrecían.
Por fortuna a mí me encantaba el tema, y tenía material,ya que el poco dinero que tenía se me iba en lecturas; así que se me ocurrió repartir un muestrario de comics de todo tipo y condición -super héroes, humor, historia...- adaptados a la psicología que intuía en cada uno de los alumnos,que había escrutado en la única clase a la que había asistido. Una vez allí, trabajamos de forma práctica sobre los aspectos previamente explicados. Aún recuerdo cómo le brillaron los ojillos al "perla" de la clase cuando le pasé "El carajo"; -y esa sí que no se la esperaba.- Pero esa es otra historia...
Y de aquella clase sobre la que no tuve feedback alguno,vuelvo,como en un túnel del tiempo,al momento actual. Toda una vida pasa en segundos. Y la veo a ella,y la siento nerviosita perdida. Intento distraerla un poco,pero. La mañana sigue sus afanes diarios:guardia,notas,sucesión de clases,explicaciones, ausencia de cafés: La vida en las trincheras.
Y llega su hora crítica,y doy gracias al cielo,-entiéndase- porque tengamos media clase en cuarentena,ya que así se enfrenta a un grupo más pequeño,y menos intimidador. Y llegamos a una clase extraña,por callada,y veo el terror en los ojos de Raquel cuando los niños nos dicen que está roto el proyector,y que no podremos utilizarlo. ( Y la observo,ahora en la palestra,al borde del ataque,máxime cuando ha realizado una presentación primorosa,con enorme sentido estético,limpia,clara, con todo el cariño y la dedicación, y parece que no va a poder usarla).
Por supuesto,tenemos el plan B preparado (o sea,pizarra y tiza), pero hay que quemar un último cartucho -su rostro de terror en ciernes-... y es entonces cuando entendemos que lo que querían decir los chicos era que lo que había colapsado era el ordenador,y respiramos aliviadas. Corro a por un cable HDMI y podemos colocar mi pc y tirar adelante.
Y da su primera clase. Y como está tan nerviosica,casi aturullada,refuerzo lo que ha explicado como al desgaire,escribiéndolo en la pizarra y repasando los conceptos brevemente. No sé si ella lo agradece o me maldice por ello,y me siento fatal porque igual me he metido donde no debía, pero pretendo afianzar su explicación,porque veo algunos niños con miradas de no haberse enterado de algunas cuestiones,y no quiero forzar la máquina. La miro y creo que lo agradece. -O igual es lo que quiero creer.-
Me acerco a por las fotocopias y en esos 5 minutos se ha re- hecho y cuando llego casi ha terminado una actividad sencillita para consolidar conceptos. -No sabe lo orgullosa que me siento en ese instante.-
Detecto en ella una enorme dulzura al acercarse a los niños, al preguntar,al vigilar su trabajo,al fijarse en sus dibujos. Incluso en el tipo de música que les pone. Me encanta detectar esa sensibilidad que subyace en cada cosa que explica,aún siendo la formación de colores complementarios.
Por contra,me veo a mí misma en el momento actual,como si me desdoblara y me viera formando parte de una película,y me veo con más tablas,solventando pequeños problemas con más facilidad, y mucho más pragmática. Rendida a no poner la banda sonora de Todas las mañanas del mundo y pinchar una lista de éxitos reguetoneros- :( -con tal de que los chavales estén a gusto y trabajen. Pero ella,con esa frescura,se acerca,y acaricia con la mirada a cada niño. Verla es todo un re - descubrir el por qué de la docencia, qué me ata a esto,al margen de la costumbre de comer tres veces al día.
No puedo evitar pensar lo mucho que sacaríamos las dos en claro si estuviéramos juntas en co - docencia,aunque esos lujos son siempre para asignaturas de más envergadura que esta.- Léase con mucha sorna.-
Y en su segunda clase,por supuesto,arregla todo lo que antes no funcionó y solventa la papeleta con holgura, y ya las fotocopias preparadas, y la música suave de fondo, y los chavales respondiendo a su delicadeza ,a esa levedad de ave con la que se mueve por el aula, degustando el instante, hablando con los niños, agotada y contenta,al final de la clase, tanto,que puedo notar su sonrisa aún bajo la mascarilla,y el brillo de su mirada,y al ver también por sus ojos, sé que pasarle el testigo va a ser,es, una de las experiencias más bonitas que va a tener este curso.
Inma

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